Cómo animarles a los niños a tomar más agua
Ahora prácticamente todos saben que el agua es la mejor opción en bebidas. El agua sacia la sed sin agregar azúcares ni calorías, y es fundamental para mantener una buena salud. Aun así, un cuarto de los niños estadounidenses no toman nada de agua pura cualquier día dado.[1][2] Por suerte, estas tácticas básicas para conseguir que los niños tomen más agua son similares a las que se usan para lograr que hagan casi todo. Entre ellas, se encuentran las siguientes: disponibilidad, opciones limitadas, independencia, diversión y juegos, y recompensas. Conseguir que tus hijos tomen más agua nunca debe ser un castigo. Por el contrario, trátalo como un cambio de estilo de vida que beneficiará a toda la familia, ¡especialmente si sigues el ejemplo!
Parte1
Cambiar de comportamiento
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1Haz que el agua esté disponible en todo momento. Es simple pero cierto: si siempre tienes agua fría y refrescante que ofrecer, tus hijos la tomarán más. Llena una botella de agua fría siempre que salgas y mantén una de sus tazas favoritas llena de agua y lista para meterla en la refrigeradora en casa. Pídeles con frecuencia que tomen algunos sorbos, aunque afirmen que no tienen sed. Lo más probable es que una vez que tomen un sorbo, la tomen por completo.[3]
- Sin embargo, la frescura y sabor percibidos del agua pueden ser importantes. Por lo general, las escuelas cuentan con bastantes bebederos, pero muchos niños se niegan a tomarla porque los bebederos son considerados asquerosos o el agua sabe feo. Las escuelas que han cambiado los bebederos por lugares para llenar las botellas de agua suelen ver un aumento en la hidratación de los estudiantes.[4]
- Si el agua del grifo de tu casa no tiene sabores ni olores, considera la posibilidad de usar un sistema de filtración. Además, mantén el agua fría, pues así siempre es más atractiva.
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2Cambia de hábitos poco a poco. Empezar a tomar agua de golpe botando todas las gaseosas y jugos y llenando la refrigeradora solo con agua y leche podría funcionar en algunas familias, pero es probable que cause una reacción negativa en la mayoría. Aumentar poco a poco el consumo de agua mientras que disminuyes poco a poco el consumo de bebidas azucaradas normalmente funciona mejor en cambiar los hábitos de tomar agua sin causar una perturbación significativa.[5]
- Pídele a tu hijo que tome un poco de agua antes de tomar gaseosa, jugo, etc. Con el paso del tiempo, esto hará que le sea más fácil tomar solo agua.
- Diluye los jugos u otras bebidas con mayores cantidades de agua. Al final, puedes ofrecer solo agua ligeramente saborizada (por ejemplo, con trozos de limón o lima) en caso de que sea necesario. Transforma las frutas en algo que se pueda comer, no tomar como jugo.[6]
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3Limita otras opciones. Cuando tu hijo tenga sed después de jugar, y las opciones incluyan agua o leche, es probable que tome agua. Eliminar poco a poco pero con seguridad otras opciones de bebida le ayudará a hacer que el agua sea la opción automática para las comidas y para los momentos en que tenga sed. Desde luego, esto probablemente signifique que toda la familia (incluido tú) tenga que elegir entre estas opciones limitadas. Sin embargo, tomar agua es igual de bueno para ti que para tus hijos.[7]
- Si es demasiado pedirle a tu familia dejar la gaseosa y otras bebidas por completo, puedes establecer una asignación de una gaseosa por semana o hacer que solo sea un capricho ocasional fuera de casa.
- El mismo principio también se aplica en las escuelas y otros contextos: cuando hay menos opciones de bebida o solo agua, los niños tomarán más agua.[8]
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4Explica el cambio. Podrías suponer que tus hijos no comprenderán ni les importará por qué los animas a tomar más agua, pero dales la oportunidad. Los niños son curiosos por naturaleza y es más probable que acepten (o al menos toleren) un cambio si les das una mejor razón que solo “porque yo lo digo”.[9]
- Dale a tu hijo la información básica de una forma apropiada para su edad. Explícale que nuestros cuerpos están compuestos principalmente por agua, deben abastecerse de agua constantemente para funcionar de forma adecuada y la mejor manera de hidratar el cuerpo es tomando agua sola. Muéstrale guías nutricionales sobre las gaseosas, jugos, etc., que indiquen la cantidad de calorías y azúcares que contienen esas bebidas, y háblale de los problemas de consumirlas en exceso. Dile que tomar bastante agua es una de las formas más fáciles y mejores de verse y sentirse alerta, con energía y sano.[10]
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5Da un buen ejemplo. Convencerlo a tus hijo de tomar más agua por lo general no es una situación de “Haz lo que te digo, no lo que hago”. Él aprende observándote y es más probable que acepte el cambio si te ve haciendo lo mismo, en especial si alguna vez le has explicado lo importante que es hacer del agua la bebida de tu elección.[11]
- El artículo “Cómo tomar más agua todos los días” da algunos consejos útiles.
Parte2
Hacer que sea divertido
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1Haz que se involucre. No hagas que el cambio al agua sea una directiva superior, como si fuera un tipo de castigo. Ayúdale a tu hijo a sentir que está activamente involucrado en el proceso, y dale la oportunidad de elegir algo por sí mismo. Si puedes hacer que tomar más agua parezca algo que un niño grande o un adulto escogería, podrías estar por buen camino para lograr tu objetivo.[12]
- Recuérdale cuándo es momento de tomar, pero deja que vaya a la refrigeradora o llene su taza. Si derrama algo, ¡lo bueno es que el agua es fácil de limpiar!
- Deja que escoja una taza especial para él (con princesas, autos, logo de su equipo favorito, etc.) con la condición de que solo pueda llenarla con agua.
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2Lleva el control junto con él. Desde gráficos de estatura hasta medallas al mérito, a los niños que están en proceso de crecimiento les gusta poder llevar el control de su progreso. Ten un gráfico semanal en la refrigeradora y márcalo cada vez que tu hijo termine un vaso de agua. Usa pegatinas coloridas o plumones si eso te sirve de ayuda. Compara el progreso semanal y establece objetivos que alcanzar.[13]
- Si tienes muchos hijos en casa, es posible que quieras tener botellas de agua de diferentes colores en la refrigeradora para que te sea más fácil (y a ellos también) llevar el control de su progreso diario. Tal y como son los niños, es probable que lo conviertan en una competencia literalmente saludable.[14]
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3Recompénsalo. Si tu hijo se involucra en el proceso y encuentras maneras de llevar el control de su progreso, recompensarlo como un incentivo es prácticamente el siguiente paso natural. Por ejemplo, si registras en un gráfico el progreso de varios niños, incluso un premio semanal pequeño para el ganador podría motivarlo bastante, especialmente una vez que sienta la competencia.[15][16]
- Darle una gaseosa como recompensa podría parecer contraproducente o como la mejor opción, dependiendo de tu perspectiva y circunstancias. Lo ideal es que la recompensa sea una saludable, como ir a la piscina de la localidad o pista de patinaje, o media hora de juegos familiares en el patio donde el ganador puede escoger los juegos.
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4Jueguen algo. El consumo de agua inadecuado es algo grave, pero eso no quiere decir que tengas que hacer que tu hijo deba tomar más agua de la necesaria. Es posible que naturalmente no asocies “tomar agua” con “diversión”, pero los niños convierten prácticamente todo en un juego, en especial con tu ayuda.
- Por ejemplo, dale a cada niño una cañita larga y tonta y ve cómo toman su taza de agua primero.[17]
- También puedes poner una fruta o verdura misteriosa (sandía, pepino, durazno, etc.) en una taza de agua de color oscuro y dejar que el niño adivine el contenido según el sabor. Aún mejor, haz que el niño coma la fruta o verdura misteriosa después de terminar de tomar el agua.[18]
- Para ello, ¿quién dice que no puedes usar tu experiencia universitaria (o la que has visto en televisión) y adaptar un juego de cerveza pong? Cambia la cerveza por el agua y los tragos por los sorbos, y tendrás un juego de agua pong adecuado para la familia.